Sobre mi...

Calle 12, La Plata, Argentina.
Pablo Ríos 

Nací en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 25 de agosto de 1986.
Descubrí la guitarra (o ella a mí) a los 12 años aproximadamente, y desde entonces la música es mi manera de vivir.
Mi estudio musical fue (y es) fundamentalmente autodidacta. Dos años estudié audioperceptiva con Laura Estévez y, en un principio, tuve varios profesores de guitarra pero no por mucho tiempo. 
Claudio Veneziale, pianista y compositor, aportó mucho en mi aprendizaje. Fue mi primer maestro, aunque él seguramente no lo sepa (o prefiera no saberlo, en un sentido amable y mutuo). Participé en la grabación de su primer disco como guitarrista y en la presentación del mismo en varias ocasiones.
Luego me enamoré de la música celta. Esos sonidos y aromas me cautivaron.
De ésta manera me encontré con el whistle (o flautín irlandés), en el año 2005, cuando compré uno construido en PVC por Jorge Scalise. Así comencé a explorar aquella música “desde adentro”.
Fueron varios personajes los que aparecieron aportando lo suyo. El primero fue Fernando Lynch, del grupo Duir de Buenos Aires. Me lo crucé en un colectivo de línea, y compartió conmigo un poco de su música.
Luego llegaron grandes discos de grandes músicos que me mostraron otros horizontes inmensos. Escuchar “Cabo do Mundo” de Luar Na Lubre fue mágico para mi, y lo sigue siendo.
La búsqueda que hoy mismo me sigue cautivando es la de Carlos Núñez. Aprendí mucho de Carlos, y ésta vez estoy casi seguro que él no lo sabe. Mas allá de lo musical, que no es poco, lo que rescato es el espíritu. Esa constante superación y experimentación me llenaron de entusiasmo.
Entusiasmo que se expresó en su momento como “quiero hacer algo celta”. De ese deseo y al compartirlo surgió Mailoc. Proyecto que compartí durante tres años con varios músicos. Fue hermoso tocar esas melodías que me enamoraron en un principio y que hicieron del camino un constante encuentro con mucha gente amiga, llenando de magia cada rincón y de más entusiasmo.
Sin duda, Mailoc fue otro maestro para mí.
En esa búsqueda de “algo nuevo” surge el encuentro más cercano con Pedro Zanca, con quien hoy comparto CaraDaNam